El analista político Luis Zúñiga destaca la estabilidad del sistema de cinco poderes en la isla asiática
Taiwán conmemoró tres décadas de vida democrática y estabilidad institucional, recordando la primera elección popular directa que marcó el inicio de un historial ininterrumpido de transferencias pacíficas de poder.
El camino hacia esta madurez política comenzó formalmente el 23 de marzo de 1996, cuando Lee Teng-hui se convirtió en el primer presidente elegido por sufragio universal, pese a los ejercicios de misiles de Pekín destinados a intimidar a los votantes.
Para dimensionar este logro, el analista político Luis Zúñiga señaló que en estos 30 años la isla ha realizado siete elecciones presidenciales y tres traspasos de mando a partidos opositores, todos de manera ordenada.
«Para un continente como Asia, que ha vivido dictaduras de distintos signos y numerosos problemas de gobernabilidad, la estabilidad de Taiwán es una excepción más que una regla», destacó Zúñiga.
Desde ese momento fundacional, la sociedad taiwanesa dejó atrás décadas de ley marcial y se convirtió en un referente global de transparencia y pluralismo. La vitalidad de sus instituciones se destaca en la región gracias a la protección amplia de las libertades civiles.
Zúñiga explicó que el modelo taiwanés difiere de los sistemas occidentales tradicionales al contar con cinco poderes del Estado, conocidos como Yuanes. Al ejecutivo, legislativo y judicial se suman el Yuan de Examen y el Yuan de Control, establecidos en 1947 bajo la constitución de la República de China como mecanismos de contrapeso gubernamental.
El especialista también abordó las críticas de la República Popular China, que califica al sistema democrático multipartidista de Taiwán como una imposición extranjera. «El sistema de China comunista es una fachada de falsedades», aseguró Zúñiga, recordando que en el territorio continental el secretario general del Partido Comunista toma decisiones absolutas sin enfrentar nunca elecciones populares.
El analista señaló que las ocho agrupaciones políticas permitidas en China operan como organizaciones progubernamentales al servicio del llamado “Frente Unido”. Su único propósito es sostener una ilusión de diversidad ante la comunidad internacional, sin participar realmente en la plataforma política del país.

