Santo Domingo.– La Iglesia Católica dominicana elevó un fuerte llamado de atención sobre los principales males que afectan al país durante el tradicional Sermón de las Siete Palabras, en el marco de la Semana Santa, donde denunció la violencia, la desigualdad, la corrupción y la pérdida de valores.
El acto litúrgico, celebrado en la Catedral Primada de América, fue encabezado por el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Diplán.
La primera reflexión, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, estuvo a cargo del reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera, quien centró su mensaje en la defensa de los más vulnerables, denunciando la violencia, el abandono y la falta de protección hacia sectores como mujeres, niños, ancianos, inmigrantes y privados de libertad.
Primera palabra por Francisco Benito Alvarado Herrera
También alertó sobre el impacto negativo de las redes sociales en los jóvenes, el acceso a armas en edad escolar y la falta de responsabilidad tanto de las autoridades como de las familias.
La segunda palabra, pronunciada por el reverendo padre Mario de la Cruz Campusano, puso el foco en la desigualdad social y la corrupción, al advertir que estas continúan ampliando la brecha entre ricos y pobres.
Segunda palabra por Mario De la Cruz Campusano
“El país no puede hablar de justicia mientras haya dominicanos viviendo en condiciones precarias”, expresó, al tiempo que criticó las deficiencias del sistema de salud y la falta de respuesta de las autoridades.
En la tercera reflexión, el sacerdote José Ricardo Rosado Acosta hizo un llamado urgente a respetar y proteger la dignidad de la mujer, denunciando el abandono, la violencia y el sufrimiento silencioso que enfrentan muchas en el país.
3ra. palabra por José Ricardo Rosado Acosta
Subrayó que la fe debe traducirse en acompañamiento, cuidado y compromiso real con quienes sufren.
La quinta palabra, basada en la frase “Tengo sed”, fue desarrollada por la religiosa sor Zolia María Mercedes López, quien interpretó este pasaje como un clamor del pueblo dominicano por justicia, oportunidades y condiciones de vida dignas.
5ta. palabra por Zoila María Mercedes López
Señaló que amplios sectores viven en abandono, sin acceso adecuado a servicios básicos, e hizo un llamado a no ser indiferentes ante el dolor social.
En otra de las intervenciones, el reverendo padre Candelario Mejía Brito denunció el abandono social y la carga que enfrentan los sectores más pobres, afirmando que “los únicos que están obligados a sacrificarse son los de abajo”.
Criticó además la falta de oportunidades, el desempleo, la inacción de instituciones como el sistema de tránsito y la situación de indigencia en distintas zonas del país.
4ta. palabra por Candelario Mejía Brito
La sexta palabra estuvo a cargo del diácono Juan Evangelista Rivas Morillo, quien pasó balance a problemáticas estructurales como la delincuencia, los feminicidios, la inflación, los bajos salarios y la corrupción.
6ta. palabra por Juan Evangelista Rivas Morillo
También hizo énfasis en el deterioro ambiental, llamando a frenar el “maltrato ecológico” y a aplicar con firmeza las leyes para proteger los recursos naturales.
La séptima reflexión fue pronunciada por la religiosa sor Lourdes Martínez Arcángel, quien alertó sobre el deterioro de los valores, la agresividad social y la pérdida del sentido comunitario.
Criticó además el contenido de la música urbana, el sistema educativo y la crisis moral, haciendo un llamado a “decir basta ya” frente a las conductas que degradan la dignidad humana.
7ma. palabra por Lourdes Martínez Arcángel
En conjunto, el mensaje de la Iglesia durante este Viernes Santo trascendió lo espiritual para convertirse en un diagnóstico crítico de la realidad nacional.
Las distintas voces coincidieron en una misma advertencia: el país enfrenta profundas crisis sociales que requieren acciones urgentes, compromiso colectivo y un retorno a los valores fundamentales.

