Washington.- El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este viernes el acto de toma de posesión de su candidato Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) en una concurrida ceremonia en la Casa Blanca en la que aseguró que quiere que el nuevo líder del banco central sea «totalmente independiente».
«Quiero que Kevin sea totalmente independiente. Quiero que sea independiente y simplemente haga un gran trabajo. Que no me mire a mí ni a nadie más, que haga lo suyo y haga un gran trabajo», declaró el republicano, quien en el pasado presionó al anterior presidente de la Fed, Jerome Powell, para que bajara los tipos de interés.
«Nadie en Estados Unidos está mejor preparado para dirigir la Reserva Federal que Kevin Warsh«, aseguró Trump.
Según Trump, Warsh «restaurará la confianza en la Fed» y afirmó con «plena certeza» que «al igual que los grandes presidentes de la Fed que le precedieron, Kevin salvaguardará la integridad de la institución».
Por su parte, Warsh aseguró que su mandato será para «promover la estabilidad de precios y el máximo empleo» con «independencia».
«Cuando perseguimos estos objetivos», dijo, «la inflación puede ser menor, el crecimiento más sólido, el salario real disponible más elevado y Estados Unidos puede ser más próspero; y —algo no menos importante— se fortalece la posición de Estados Unidos en el mundo».
«Si bien no soy ingenuo respecto a los desafíos que enfrentamos, creo, señor presidente, que estos años pueden traer una prosperidad inigualable que elevará el nivel de vida de los estadounidenses de todos los ámbitos; y la Reserva Federal tiene algo que ver con ello», declaró.
La apuesta de Trump en la Reserva Federal
El economista, de 56 años, juro su cargo ante el juez conservador del Tribunal Supremo Clarence Thomas, un «estimado amigo» de Warsh, según definió en su corto discurso tras asumir el cargo en el que trabajará para promover la estabilidad de precios y las cifras de empleo.
La magnitud del acto de este viernes es muy poco habitual, ya que la mayoría de nuevos presidentes de la Fed han jurado el puesto en ceremonias de bajo perfil en la propia sede del banco central.
Aunque ha habido alguna excepción, como Alan Greenspan (que en 1987 juró en la Sala Este de la Casa Blanca bajo la atenta mirada de Ronald Reagan), el evento de hoy pone de relieve la contundente apuesta que Warsh implica para Trump al frente de la Reserva Federal.
EFE

