Miami (EE.UU.).- El exministro venezolano Alex Saab, señalado por EE.UU. como presunto testaferro del depuesto presidente Nicolás Maduro, se declaró este martes culpable de conspiración para lavado de dinero y transacciones financieras ilícitas tras un acuerdo con la Fiscalía, y aseguró que no hubo amenazas ni otro trato para aceptar su culpabilidad.
Al comparecer en persona en una corte de Miami, con el pelo canoso y recogido, barba y uniforme ocre de preso, Saab cambió la declaración de «no culpable», que había presentado el pasado 24 de julio, por una de culpabilidad durante una audiencia ante la jueza Kathleen M. Williams en la Corte del Distrito Sur de Florida.
«Culpable, señoría», manifestó el empresario petrolero, de 54 años, en la audiencia, según constató EFE.
El acuerdo de 12 páginas que Saab alcanzó con la Fiscalía, incluye el compromiso a «dar información completa» a las autoridades estadounidenses en la que implica a «altos funcionarios de Venezuela», y fue revisado por la jueza, tras lo cual el exfuncionario venezolano de origen colombiano podría afrontar una pena máxima de 20 años de prisión.
El acusado aceptó que «acordó lavar dinero y cometer fraude» con «altos miembros del Gobierno de Venezuela», incluyendo dos sospechosos con identidades no reveladas por la Fiscalía de Estados Unidos, sin embargo, el pacto no menciona a Maduro.
Alex Saab, una pieza clave para la justicia estadounidense
Saab accedió a «cooperar plenamente» con el Departamento de Justicia (DOJ) con «la aportación de información y testimonio veraces y completos, y la entrega de documentos, registros y otras pruebas» en «cualquier juicio o proceso» judicial que pida el Gobierno.
«Asimismo, el procesado acuerda que no protegerá a ninguna persona o entidad mediante información falsa u omisión, que no implicará falsamente a ninguna persona o entidad, y que no cometerá ningún otro delito», establece el pacto de Saab, quien primero se había declarado «no culpable» el 24 de julio.
En su declaración de culpabilidad, Saab reconoció que en 2015, cuando Maduro ejercía como presidente, organizó con «altos funcionarios del Gobierno» un «esquema ilegal» con «sobornos» y «pagos ilegales» del programa público venezolano Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), con transferencias de dinero al sur de Florida.
Saab compareció por primera vez por los actuales cargos ante los tribunales estadounidenses el pasado 18 de mayo, dos días después de su deportación a Estados Unidos desde Venezuela, ahora bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez.
Este documento nombra a Álvaro Pulido Vargas, José Gregorio Vielma Mora, Emmanuel Enrique Rubio González y Carlos Rolando Lizcano, pero también menciona a «co-acusado 1″ y co-acusado 3», dos sospechosos que la Fiscalía no identificó de manera pública.
Según el Departamento de Justicia (DOJ), el caso involucra la corrupción y la explotación de un programa de asistencia social destinado a proporcionar alimentos a venezolanos vulnerables con supuestas transferencias a cuentas bancarias en Estados Unidos.
Un caso paralelo al de Maduro
Este proceso cobra relevancia porque ocurre después de la llegada de Maduro en enero a Nueva York, donde afronta cargos por «narcoterrorismo», narcotráfico y posesión de armas.
El empresario ya había enfrentado en Miami cargos de lavado de dinero, pero quedó libre en 2023 durante el Gobierno de Joe Biden (2021-2025) como parte de un intercambio por una decena de prisioneros en Venezuela y regresó a su país, donde lo nombraron ministro de Industrias y Producción Nacional.
De hecho, el empresario manifestó ahora que sufre «síndrome de estrés postraumático» tras su detención en Cabo Verde en 2020 y su posterior extradición a territorio estadounidense por lo que toma antidepresivos todas las noches para dormir.
EFE

