IMAGINE MEDIA PR (MIAMI).— La República de China (Taiwán) obtuvo una victoria diplomática en Panamá con la creación de un grupo parlamentario de amistad respaldado por 45 de los 71 integrantes de la Asamblea Nacional, pese al rechazo y las presiones ejercidas por la representación de Pekín.
El exdiplomático y analista político internacional Luis Zúñiga considera que la adhesión de más del 63% de los diputados representa un importante avance para Taipei, ocho años después de que Panamá rompiera relaciones diplomáticas con la isla y reconociera a la República Popular China.
“La parte china se opone categóricamente a que países que mantienen relaciones diplomáticas con China desarrollen cualquier forma de contacto oficial con la región de Taiwán”, afirmó la embajada china en un comunicado.
La declaración constituye una advertencia contra una iniciativa surgida del órgano legislativo panameño.
Pekín considera a Taiwán parte de su territorio, por lo que rechaza cualquier relación oficial de la isla con países que reconocen diplomáticamente a la República Popular China.
Sin embargo, un estudio elaborado por Zúñiga sostiene que la reacción china desconoce la separación de poderes y las facultades independientes de la Asamblea Nacional.
“El Poder Ejecutivo, ejercido por el presidente José Raúl Mulino, conduce las relaciones diplomáticas entre gobiernos, mientras que la Asamblea Nacional desarrolla vínculos con otros poderes legislativos”, explicó el analista.
Según explica Mulino, el alcance de la iniciativa convierte su aprobación en una victoria política para Taiwán, debido a que evidencia la permanencia de respaldos institucionales dentro de Panamá, al tiempo que abre un canal de cooperación parlamentaria al margen de las relaciones establecidas entre los respectivos gobiernos.
Una relación de más de un siglo
Panamá mantuvo relaciones diplomáticas con la República de China, nombre oficial de Taiwán, durante más de un siglo. Ese vínculo terminó en junio de 2017, cuando el entonces presidente Juan Carlos Varela reconoció a la República Popular China y aceptó el principio de “una sola China”.
El cambio estuvo acompañado por expectativas de inversiones, grandes proyectos de infraestructuras y una ampliación del intercambio comercial. De acuerdo con Zúñiga, buena parte de lo soñado por la nación centroamericana no llenaron sus expectativas iniciales.
Pese a la ruptura diplomática, los intercambios comerciales y privados entre Panamá y Taiwán continuaron. El estudio de Mulino destaca la importancia del mercado taiwanés para productos panameños, particularmente los camarones, y cifra en unos 2,000 millones de dólares las inversiones taiwanesas acumuladas en sectores como transporte, manufactura, finanzas y seguros.
Según el analista y exdiplomático, el grupo parlamentario busca recuperar y ampliar esos vínculos económicos sin modificar necesariamente la política diplomática establecida por el gobierno panameño.
El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, respaldó la iniciativa, y subrayó la continuidad de los lazos sociales y comerciales con la nación centroamericana. “En 2017 cambiaron las relaciones diplomáticas entre ambos países, pero las relaciones entre nuestros pueblos no han cambiado”, expresó.
Respaldo internacional
La Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC), integrada por legisladores de diferentes países, también cuestionó la respuesta de Pekín y denunció una posible interferencia en las atribuciones de los diputados panameños.
Por su parte, el congresista estadounidense Mario Díaz-Balart felicitó a los legisladores panameños por defender su independencia política frente a las presiones de China.
Zúñiga puntualizó que el episodio panameño forma parte de una conducta observada anteriormente en Costa Rica, República Dominicana, Guyana y Argentina, donde las representaciones chinas han intentado frenar actividades oficiales o parlamentarias relacionadas con Taiwán.
A juicio de Mulino, el respaldo mayoritario alcanzado en la Asamblea Nacional demuestra que, pese al peso económico y las presiones políticas de Pekín, Taiwán conserva capacidad para fortalecer alianzas y recuperar espacios de influencia en América Latina.

