Santo Domingo.- La Cámara Minera y Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE) valoró el crecimiento de 5.2 % que registró la actividad de explotación de minas y canteras entre enero y septiembre de 2026, según cifras del Banco Central. El resultado supera en 0.6 puntos porcentuales la expansión acumulada de la economía dominicana, de 4.6 %, en el mismo período.
Para el gremio, este desempeño confirma la contribución del sector al desarrollo productivo del país, en un contexto en el que el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) aumentó 5.6 % interanual en septiembre.
CAMIPE sostuvo que estas cifras evidencian la importancia de una base productiva diversificada, en la que la minería metálica y no metálica aporta divisas, materias primas y empleo, además de generar demanda de transporte, energía, mantenimiento, servicios profesionales y bienes de empresas dominicanas.
El gremio resaltó, especialmente, la relación entre la minería no metálica y la construcción, actividad que creció 8.2 % en los primeros nueve meses del año. Explicó que materiales como la caliza, el yeso, las arcillas y los agregados forman parte de las cadenas de suministro de viviendas, infraestructuras y obras esenciales para el país.
La organización empresarial consideró que este momento representa una oportunidad para fortalecer una agenda de inversión responsable, basada en seguridad jurídica, procedimientos administrativos eficientes, exigencias ambientales claras y verificables, e instituciones con capacidad para evaluar, supervisar y dar seguimiento a los proyectos. Subrayó, además, que aprovechar el potencial geológico nacional requiere coordinación entre autoridades, empresas y comunidades.
En esa línea, reafirmó su disposición a contribuir al diálogo sobre la modernización del marco minero, con propuestas que promuevan la competitividad, la protección ambiental y mayores oportunidades en los territorios donde opera el sector.
Finalmente, la entidad expresó que el desafío consiste en convertir el crecimiento económico en bienestar duradero, mediante empleos formales, proveedores locales más sólidos y una actividad que genere confianza y beneficios compartidos.

