El Tribunal Supremo de Israel decidió aplazar temporalmente la orden que obligaba a varias organizaciones no gubernamentales a abandonar sus operaciones en Franja de Gaza y Cisjordania. La decisión fue confirmada por Médicos Sin Fronteras (MSF), que advirtió sobre el grave impacto humanitario que tendría una expulsión inmediata.
La medida judicial supone un respiro provisional para decenas de ONG internacionales que brindan asistencia médica, alimentaria y logística en zonas afectadas por el conflicto. Sin embargo, el aplazamiento no significa una anulación definitiva de la orden, sino una suspensión mientras se revisa el caso.
Impacto humanitario en riesgo
Las organizaciones humanitarias desempeñan un papel clave en Gaza, donde el sistema sanitario enfrenta colapsos periódicos por la escasez de suministros y electricidad. En Cisjordania, la asistencia se centra en atención médica, apoyo psicológico y programas de protección a comunidades vulnerables.
MSF alertó que una expulsión repentina podría dejar sin atención médica a miles de personas, especialmente en áreas donde los hospitales operan con recursos mínimos. Además, otras agencias humanitarias han señalado que la ayuda internacional es vital para evitar un deterioro mayor de la situación humanitaria.
Contexto político y legal
El caso se enmarca en un clima de alta tensión entre el gobierno israelí y varias ONG, algunas de las cuales han sido acusadas por sectores políticos de actuar con sesgo o interferir en asuntos de seguridad nacional.
El Supremo deberá ahora analizar los argumentos legales presentados por las organizaciones afectadas y determinar si la orden de expulsión se ajusta al marco jurídico israelí y a las obligaciones internacionales en materia humanitaria.
Reacción internacional
La comunidad internacional sigue de cerca el proceso judicial. Organismos de derechos humanos han expresado preocupación por posibles restricciones al trabajo humanitario en territorios palestinos.
Mientras tanto, la decisión del Supremo mantiene en pausa una medida que podría haber profundizado aún más la crisis humanitaria en Gaza y Cisjordania.

