El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que, si Estados Unidos o Israel atacan infraestructuras iraníes, infraestructuras energéticas y petroleras en toda la región serán destruidas de manera irreversible por el régimen. Qalibaf emitió esta amenaza en la red social X e hizo hincapié en que la represalia provocaría una subida prolongada de los precios del petróleo.
“Inmediatamente después de que las centrales eléctricas e infraestructuras de nuestro país sean blanco de ataques, las infraestructuras vitales, así como las infraestructuras energéticas y petroleras de toda la región, serán consideradas objetivos legítimos y serán destruidas de forma irreversible”, sentenció Qalibaf. Asimismo, recalcó que el precio del petróleo “subirá durante mucho tiempo” como consecuencia directa de cualquier represalia de Irán.
El ministro de Energía iraní, Abás Aliabadi, informó a la agencia Isna sobre “graves daños” en redes eléctricas y en instalaciones de tratamiento de agua en Irán, atribuyéndolos a ataques de Estados Unidos e Israel. Aliabadi detalló que decenas de infraestructuras esenciales fueron afectadas y que se mantienen trabajos de reparación para evitar cortes prolongados en el suministro.
El sábado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con destruir centrales eléctricas iraníes si el régimen no reabría por completo el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. El líder republicano exigió que la reapertura fuera “completa y sin amenazas” y advirtió que el primer objetivo sería la central más grande del país.
Antes de esta declaración, Trump afirmó a través de Truth Social que “Estados Unidos ha borrado a Irán del mapa” y que el régimen iraní perdió su liderazgo y capacidades militares. Además, subrayó que no busca acordar un alto el fuego y que sus fuerzas armadas mantienen la iniciativa en el conflicto.
El mismo sábado por la noche, Irán lanzó misiles sobre el sur de Israel, provocando más de 100 heridos y daños considerables en las ciudades de Dimona y Arad. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró: “Estamos determinados a continuar golpeando a nuestros enemigos en todos los frentes”. Por su parte, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, indicó que la guerra se prolongará, al menos, hasta mediados de abril.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) comunicó que las instalaciones nucleares israelíes no sufrieron daños ni se detectaron niveles anormales de radiación tras los bombardeos. Mientras tanto, Estados Unidos desplegó hasta 2.500 marines en el golfo Pérsico para reforzar su presencia militar regional.
El cierre casi total del estrecho de Ormuz, vía por la que transita cerca del 20 % del crudo y gas natural licuado mundial, ha alterado el mercado energético internacional y propiciado un aumento en los precios. Las fuerzas iraníes han restringido el acceso únicamente a buques de naciones consideradas aliadas, bloqueando el paso a embarcaciones de países que, según Teherán, participaron en las ofensivas contra su territorio.
En ese contexto, Irán advirtió que podría extender las represalias a otras infraestructuras estratégicas, incluidas plantas desalinizadoras y redes energéticas regionales. El ministro Abás Aliabadi denunció además la destrucción parcial de la red de suministro de agua en el país. De esta manera, el intercambio de acciones militares mantiene en jaque la seguridad de las infraestructuras energéticas tanto en Irán como en buena parte de Oriente Medio.
Analistas consultados por AFP destacan que el estancamiento del tránsito marítimo en Ormuz complica la cadena de suministros y eleva la volatilidad de los precios del petróleo y del gas natural licuado, mientras los principales actores continúan manteniendo sus posiciones.
En este escenario de máxima tensión geopolítica, las autoridades iraníes anticipan que los precios de los hidrocarburos podrían mantenerse elevados durante un periodo sostenido si prosiguen los ataques y contraataques en la región.

