“Formación, ciencia y prevención como pilares del desarrollo resiliente”
La Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (GIRyPC) es un proceso permanente que identifica, analiza y evalúa las amenazas potenciales y los riesgos de impacto, con la finalidad de reducir desastres. Involucra la colaboración del gobierno y la sociedad, es decir, del Estado en su conjunto, para prevenir, preparar y auxiliar, con el propósito de proteger vidas y bienes ante eventos naturales, humanos y tecnológicos, así como mitigar sus efectos. Bajo esta premisa, la profesionalización de la GIRyPC constituye un imperativo estratégico para la seguridad y el desarrollo sostenible de los Estados modernos.
Ante los desafíos de un mundo en constante evolución y un desarrollo que demanda el manejo responsable de los recursos vitales, la necesidad de capacitación científica para transformar los recursos humanos en capital humano constituye una exigencia permanente. En ese sentido, es importante comprender que la transversalidad de la GIRyPC en el desarrollo integral de un país requiere articular sistemáticamente temas y problemas de interés nacional en diferentes dimensiones y niveles, ya que inciden de manera directa en la estrategia o política del Estado para el logro de los objetivos nacionales. Por ello, la profesionalización y la transversalidad en GIRyPC buscan mejorar el conocimiento, la calidad y la eficiencia en el servicio público y privado, alineando los objetivos individuales con las metas organizacionales en materia de prevención de desastres y resiliencia social.
Los estudiosos de la GIRyPC la relacionan con las ciencias de la Tierra y ambientales, la ingeniería civil, las ciencias sociales y la adecuada gestión pública. Esta disciplina se impulsa mediante la combinación del análisis de peligros naturales y antropogénicos, la planificación territorial y la seguridad humana, lo que ha dificultado su clasificación científica. A pesar de estas ambigüedades, en el hemisferio occidental ha alcanzado un lugar importante en el ámbito científico y, por ende, en los procesos de profesionalización. Esto incluye programas académicos de licenciatura, especialidades, maestrías y doctorados desarrollados por diversas universidades, los cuales están transformando la atención de emergencias, superando el enfoque reactivo tradicional para migrar hacia un enfoque preventivo. Esto facilita el diseño de estrategias que permiten anticiparse y proteger vidas y bienes.
Países como México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y El Salvador, entre otros, han tomado la delantera en estas iniciativas. Sus universidades imparten la carrera de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil en diversos niveles del conocimiento científico, lo que les permite, además de transformar al servidor público y privado, fortalecer la conciencia ciudadana sobre su importancia para el crecimiento y el desarrollo. Esto, a su vez, fomenta una cultura nacional de prevención y contribuye a reducir la vulnerabilidad social de manera integral en cada territorio. Mientras tanto, la región caribeña permanece rezagada de forma preocupante, a pesar de ser la más vulnerable del continente, especialmente frente a los efectos adversos de fenómenos hidrometeorológicos extremos, como ciclones, lluvias intensas e inundaciones, así como prolongadas sequías derivadas del fenómeno de El Niño.
En el caso de la República Dominicana, aunque se han logrado avances a nivel técnico en la Gestión Integral de Riesgos y la Protección Civil, persiste la ausencia de políticas públicas sólidas orientadas a la formación científica de los recursos humanos. Esta situación refuerza un enfoque reactivo centrado en la respuesta, en lugar de consolidar una cultura preventiva. En contraste con otros países del hemisferio, esta debilidad estructural limita la capacidad del Estado para reducir la vulnerabilidad social y fortalecer la resiliencia nacional. La profesionalización en este campo no solo constituye una necesidad científica, sino también una condición indispensable para garantizar un desarrollo sostenible y una gestión eficaz de los riesgos en todos los niveles de la sociedad.
La profesionalización en GIRyPC debe asumirse como una línea estratégica dentro de las políticas de seguridad, defensa y desarrollo del Estado, posicionando la gestión del riesgo, la resiliencia nacional y la continuidad del Estado como elementos clave del desarrollo integral de la República Dominicana. Esto parte del entendido de que no hay gestión del riesgo sin conocimiento científico ni prevención sin profesionalización. Este enfoque holístico y científico permite identificar, analizar y evaluar riesgos potenciales con una política de prevención, sin descuidar la respuesta ante su posible materialización. Con ello, se busca pasar de la simple atención de emergencias a la prevención, la reducción de riesgos, la continuidad de operaciones y la reconstrucción.
A modo de conclusión, la profesionalización de la GIRyPC no es solo una propuesta, sino la solución más viable desde un enfoque multidisciplinario que utiliza el conocimiento científico, la identificación de amenazas naturales, el análisis de vulnerabilidades y la adecuada gestión de fenómenos perturbadores para prevenir, controlar y reducir los riesgos de desastres. Su objetivo es proteger vidas y bienes mediante la ciencia, articulando políticas públicas y participación social para la resiliencia.
Esto implica el análisis de amenazas naturales y antropogénicas, el uso de mapeo geocientífico territorial, estudios de vulnerabilidad física y social, y atlas de riesgos, junto con la aplicación de la ingeniería, la planificación urbana, la normativa ambiental y el desarrollo tecnológico para reducir el impacto de eventos adversos antes de que ocurran. La profesionalización y la transversalidad constituyen dos pilares fundamentales para una política pública eficaz en la Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.

