El Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS England) implementará un nuevo programa que permitirá a 1,2 millones de personas acceder a medicamentos para bajar de peso con el objetivo de reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. La iniciativa, presentada el 1 de abril de 2026, ampliará el uso de la semaglutida, un fármaco conocido comercialmente como Wegovy y Ozempic, a personas que no son obesas pero que sí presentan sobrepeso y alto riesgo cardiovascular. El Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) aprobó la medida tras analizar los beneficios demostrados en ensayos clínicos recientes.
Según el medio británico The Guardian, el NICE estableció que la semaglutida podrá ser recetada a personas con un índice de masa corporal (IMC) de 27 o superior y antecedentes de infarto, derrame cerebral o problemas circulatorios graves. El medicamento se administrará en forma de inyecciones semanales, como complemento a otros tratamientos existentes, entre ellos estatinas y cambios en la dieta y el ejercicio. El NHS estima que la medida podría beneficiar a más de un millón de personas, ofreciendo una opción adicional para reducir la probabilidad de nuevos eventos cardiovasculares graves.
Por su parte, ensayos clínicos citados por el NICE y publicados en la revista médica The Lancet demostraron que la semaglutida reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular incluso antes de observarse una pérdida de peso significativa. Este hallazgo sugiere un efecto directo del fármaco sobre el sistema cardiovascular, más allá de su impacto sobre el peso corporal. El estudio de mayor tamaño, realizado por la universidad británica University College London, concluyó que el beneficio se mantiene independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el tratamiento.
Helen Knight, directora de evaluación de medicamentos de NICE, destacó que la evidencia científica es “convincente” y respalda el uso ampliado de la semaglutida en pacientes con alto riesgo cardiovascular. Esta recomendación implica una modificación respecto al enfoque tradicional, que reservaba estos medicamentos principalmente para personas con obesidad mórbida o diabetes tipo dos. El nuevo criterio incorpora la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares en personas con sobrepeso, amplía el acceso a terapias y redefine las prioridades de intervención.
Profesionales en salud insisten en que la semaglutida debe administrarse junto con una dieta baja en calorías y un plan de actividad física. Helen Williams, directora clínica de prevención de enfermedades cardiovasculares del NHS England, señaló: “para más de un millón de personas con alto riesgo, este tratamiento podría cambiarles la vida, ofreciendo una nueva forma de proteger sus corazones y mejorar su salud”.
El medicamento se prescribirá como complemento a las terapias habituales para el corazón, sin sustituirlas. Este abordaje apunta a maximizar la protección cardiovascular y disminuir la incidencia de nuevos eventos graves entre los pacientes en situación de riesgo.
Impacto y desafíos en el sistema de salud
La directora clínica de la organización benéfica British Heart Foundation, Sonya Babu-Narayan, subraya que “los beneficios de la semaglutida van más allá de reducir el número en la báscula”, ya que los efectos positivos sobre el corazón y los vasos sanguíneos se observan incluso antes de la pérdida de peso. Por su parte, el profesor Naveed Sattar, experto en medicina cardiometabólica de la universidad escocesa Universidad de Glasgow, afirmó que este medicamento “no solo reduce infartos y accidentes cerebrovasculares, sino que también mejora la calidad de vida de los pacientes”.
No obstante, existen incertidumbres relativas a la capacidad del servicio de salud para distribuir el medicamento a un volumen tan alto de potenciales beneficiarios. El profesor Riyaz Patel, de la UCL (University College London), advirtió sobre el desafío logístico y de recursos que esto representa para el sistema sanitario británico.
El NICE aclara que la recomendación actualmente es un borrador en fase de revisión regulatoria. Las autoridades sanitarias esperan que los nuevos pacientes puedan acceder al tratamiento en los próximos meses. El objetivo es integrar la semaglutida en la estrategia de prevención cardiovascular tan pronto como finalice el proceso de aprobación definitiva y la implementación regulatoria.
Fuente: Infobae

