Washington.EE.UU – Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció este sábado un compromiso público para intentar “salvar” el Gran Lago Salado, que enfrenta niveles de agua históricamente bajos y un riesgo creciente de colapso ambiental, según reportes internacionales.
Situación crítica del lago
El Gran Lago Salado —el lago de agua salada más grande del hemisferio occidental— está por debajo del 35 % de su capacidad histórica, con más de la mitad de su lecho expuesto al aire. Esto ha creado grandes planicies secas donde, según científicos y grupos ambientales, el polvo tóxico y metales pesados pueden ser levantados por el viento, afectando la calidad del aire y la salud pública en regiones de Utah y estados vecinos.
La escasez de agua que alimenta al lago se relaciona con una combinación de factores: años de sequía prolongada, reducción de nieve en las montañas cercanas (que alimenta el sistema de ríos y arroyos) y crecientes demandas de agua por parte de la agricultura y zonas urbanas.
Declaraciones de Trump
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social y reiterado durante una cena con gobernadores en la Casa Blanca, Trump afirmó que “es muy importante salvar el Gran Lago Salado” y que se trata de un “peligro ambiental que debe abordarse inmediatamente”. Dijo que trabajará en conjunto con las autoridades de Utah —incluido el gobernador Spencer Cox— para “hacer que el lago vuelva a ser grande”.
El gobernador Cox respondió positivamente, agradeciendo el compromiso del presidente y prometiendo colaborar para evitar que el lago continúe empeorando.
Contraste con su postura climática
La postura de Trump sobre rescatar el lago ha sorprendido a analistas y observadores porque contrasta con su historial de escepticismo frente al cambio climático, un tema en el que en el pasado ha minimizado consenso científico y criticado iniciativas ambientales.
Hasta ahora, sin embargo, no se ha presentado un plan detallado ni medidas concretas desde la Casa Blanca que expliquen cómo se solucionaría la falta de agua, cómo se financiarían los esfuerzos o qué rol tendrá el Gobierno federal en un problema que depende tanto de políticas de aguas estatales como de gestión del cambio climático.
Impactos potenciales
Expertos ambientales han advertido desde hace años que un lago tan debilitado puede tener efectos negativos significativos. El aumento de polvo tóxico puede agravar enfermedades respiratorias, afectar la agricultura local y alterar ecosistemas enteros. Además, la pérdida de agua puede repercutir en la economía regional, incluida la industria del turismo y la biodiversidad de especies únicas que viven en y alrededor del lago.

