Montevideo, Uruguay-Uruguay, un país pequeño pero lleno de grandeza, demostró al mundo cómo se debe practicar la convivencia política en tiempos de extrema polarización global. En la investidura de Yamandú Orsi como presidente, el país volvió a dar una lección de respeto y diálogo que quedó grabada en la historia. Mientras el mundo estaba observando el choque diplomático entre los presidentes Volodímir Zelenski de Ucrania y Donald Trump de Estados Unidos, Orsi, en su discurso inaugural, subrayó la importancia de la unidad y el respeto por la democracia.
El nuevo presidente, heredero político de José Mujica y tercer gobernante de izquierda en la historia de Uruguay, agradeció a los expresidentes y al pueblo uruguayo por construir una democracia sólida, afirmando que “Uruguay sigue siendo un faro de convivencia y desarrollo”. El acto estuvo marcado por un fuerte abrazo entre Orsi y su antecesor, Luis Lacalle Pou, un gesto que refleja la excepcionalidad política de este país, que siempre ha encontrado formas de dialogar, incluso entre los más opuestos.
José Mujica, el expresidente y padrino político de Orsi, recordó que la convivencia en Uruguay es un ejemplo raro en el mundo. Desde que el país volvió a la democracia hace 40 años, ha mantenido un equilibrio y respeto que lo convierte en un referente regional. Según expertos, como el politólogo Daniel Zovatto, Uruguay ha demostrado ser el mejor ejemplo de estabilidad democrática en América Latina, destacándose por su proceso electoral y pluralismo.
A lo largo de su historia, los partidos políticos de Uruguay, incluso los más rivales, han mantenido una tradición de acuerdos y entendimiento, evitando las divisiones extremas que hoy plagan otras naciones. Esto se refleja también en el respeto mutuo entre figuras históricas como Sanguinetti y Mujica, quienes han sabido anteponer el bien común por encima de las diferencias políticas.
Con su liderazgo, Orsi continuará promoviendo un país a la vanguardia de reformas sociales, con un alto índice de desarrollo humano y justicia social. Este sábado, Uruguay volvió a poner en evidencia lo que significa ser una democracia madura: un país que se mantiene unido a pesar de los desafíos globales.
Como Orsi concluyó en su discurso, que Uruguay siga siendo un modelo de convivencia, respeto y progreso, porque al final, eso es lo que realmente importa.