El incendio forestal de Los Gallardos, en la provincia de Almería, se acerca a las 4.000 hectáreas calcinadas y ha dejado al menos doce personas muertas, según los últimos datos oficiales del Gobierno de Andalucía. El fuego, declarado como el más grave de la historia de la comunidad autónoma, mantiene en vilo a cientos de familias y ha obligado al desalojo de más de 1.150 vecinos de las zonas afectadas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmó que se han registrado tres denuncias por desaparición, aunque hay 23 personas que continúan sin ser localizadas. El ministro informó también de que a lo largo de la jornada se practicarán las autopsias de los fallecidos, cuyas edades y nacionalidades no fueron confirmadas a la espera de su identificación completa.
El origen del fuego apunta a la caída de un cable del tendido eléctrico sobre la carretera N-3404A, según han señalado tanto el consejero Antonio Sanz como el presidente de la Junta, Juanma Moreno. Este último, ha advertido de que “se derivarán responsabilidades hacia el mantenimiento de aquellos que sean responsables del mismo”.
El consejero Sanz descartó que se trate de un incendio de sexta generación y ha subrayado la complejidad del terreno: “Es una situación muy compleja porque hay múltiples diseminados, hay prácticamente casi infinitos diseminados. Y por otro lado, es una zona de muchísimo barranco donde actuar con los dispositivos de incendio es francamente complejo, porque no puede entrar ni la maquinaria”.
Lo que comenzó catalogado como “un incendio de cuneta” se propagó en pocas horas a una velocidad que sorprendió a los propios servicios de emergencia. Un vecino de la localidad de Bédar, según ha recogido la agencia EFE, ha descrito cómo en apenas dos o tres horas el fuego se convirtió en “una lengua de fuego” que transformó la sierra en un escenario irreconocible.
El operativo de extinción y rescate desplegado es de gran envergadura. El ministro Grande-Marlaska ha precisado que el Gobierno central tiene sobre el terreno 461 efectivos, entre personal de la Guardia Civil (GC), Unidades de Protección Civil, la subdelegación del Gobierno en Almería y la Unidad Militar de Emergencias (UME). Según ha informado la ministra de Defensa, Margarita Robles, la UME ha desplegado 200 militares con 70 vehículos de todo tipo. Robles reconoció que “la evolución es desfavorable” y subrayó que es “tan importante que las personas sigan las instrucciones que se den para la evacuación”.
A estos medios se suman cinco aviones anfibios, tres helicópteros, dos drones y 128 vehículos del dispositivo estatal, que trabajan de forma coordinada con el operativo de la Junta de Andalucía. Los trabajos se concentran en el flanco oeste del incendio, una zona a la que los efectivos no pudieron acceder durante la noche anterior por las condiciones del terreno.
La Guardia Civil lleva a cabo batidas en el interior de las viviendas situadas en las zonas ya extinguidas del perímetro, con efectivos de montaña, del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) y unidades territoriales con vehículos especiales. Hasta el momento, según informó la Comandancia, no se ha localizado ninguna nueva víctima en esos rastreos. En paralelo, la evolución de la emergencia obligó a desalojar de forma preventiva a unas 50 personas en la zona del Marchal, en el término municipal de Lubrín.
Las infraestructuras continúan afectadas: la autovía A-7 permanece cortada entre los kilómetros 709 y 714, al igual que la carretera autonómica AL-6109 entre los kilómetros 0 y 18. Para atender a los familiares que buscan noticias de allegados, la Guardia Civil mantiene habilitada una zona específica en su cuartel de Los Gallardos.

