La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) informó este jueves sobre la incautación de otros 555 paquetes de presunta cocaína y la detención de tres dominicanos que viajaban en una lancha rápida interceptada en Baní, de la provincia Peravia.
Los detenidos fueron identificados como Fredelis Ferrera Feliz, Dani Cuevas Matos y Miguel Medina Medina, quienes quedaron bajo el control del Ministerio Público de Peravia mientras avanzan las investigaciones sobre el cargamento.
Las autoridades investigan si esta operación guarda relación con la registrada el martes en Pedernales, donde fueron ocupados 1,068 paquetes de presunta cocaína y arrestados tres ciudadanos colombianos.
El vocero de la DNCD, Carlos Devers, afirmó que los organismos investigativos cruzan información para determinar si ambos casos están vinculados a una misma estructura de narcotráfico.
«Saben ustedes que los organismos investigativos de la DNCD, del Ministerio Público y de las Fuerzas Aliadas ahora cruzan la información para determinar si forma parte de la misma estructura», expresó Devers al referirse a la posibilidad de que las dos operaciones estén relacionadas.
El portavoz agregó que la hipótesis deberá comprobarse a partir de las investigaciones que se desarrollan tras las incautaciones pero «no descartamos que formen parte de esa misma estructura», sostuvo.
De acuerdo con el informe de las autoridades, la operación en Baní se activó tras recibir alertas de inteligencia que identificaron una embarcación sospechosa que navegaba a alta velocidad rumbo a territorio dominicano.
La información dio paso a un despliegue de vigilancia, persecución e interdicción por aire y mar, en el que participaron agentes de la DNCD, miembros de la Armada, la Fuerza Aérea y representantes del Ministerio Público, con apoyo de organismos internacionales.
Tras una persecución a varias millas náuticas al sur de Punta Salinas, las unidades interceptaron la lancha y, durante la inspección, descubrieron un compartimiento oculto debajo de los asientos en el que estaban los 555 paquetes de la sustancia.
Los paquetes estaban envueltos con cinta adhesiva y tenían distintos logotipos, según el informe oficial.
Las autoridades explicaron que se trata de una modalidad de ocultamiento en la que las redes criminales modifican la estructura interna de las embarcaciones para construir espacios secretos destinados a esconder cargamentos de drogas y dificultar su detección durante las inspecciones en alta mar.
La narcolancha, de entre 25 y 27 pies de eslora, según las distintas declaraciones ofrecidas durante la presentación del operativo, tenía dos motores fuera de borda de 60 y 75 caballos de fuerza.
En la embarcación también fueron ocupados un teléfono celular, cinco garrafones para combustible y otras evidencias que forman parte del proceso investigativo.

