Un estudiante adolescente protagonizó este viernes un violento ataque en un centro educativo de la provincia tailandesa de Nonthaburi, al norte de Bangkok, después de presuntamente asesinar a sus dos abuelos en su domicilio. El balance provisional deja al menos ocho fallecidos, entre ellos el propio atacante, según informaron las autoridades.
De acuerdo con la Policía, el joven utilizó un arma de fuego perteneciente a su abuelo para cometer primero el doble homicidio familiar antes de desplazarse hasta la escuela Debsirin Nonthaburi, donde abrió fuego contra profesores y alumnos.
Las cifras oficiales sobre las víctimas presentan algunas discrepancias. La Policía Nacional señaló que murieron tres docentes y tres estudiantes en el interior del centro, mientras que otras autoridades locales elevaron el número de profesores fallecidos.
Asimismo, el número de heridos oscila entre 15 y 22 personas, varias de ellas en estado crítico. Parte de los lesionados resultaron heridos durante la evacuación, al sufrir caídas o ser arrastrados por la estampida provocada por el pánico. «15 estudiantes heridos no recibieron impactos de bala, sino que resultaron lesionados mientras intentaban huir», explicó el viceministro del Interior, Polapee Suwunchwee, a la cadena pública ‘Thai PBS’.
El atacante, identificado como un alumno del propio instituto, también falleció tras el suceso. Las circunstancias de su muerte no han sido aclaradas de forma definitiva. Algunas fuentes apuntan a que fue abatido por la Policía, mientras que otras sostienen que se quitó la vida antes de ser detenido.
El tiroteo generó escenas de gran tensión en el recinto escolar. Decenas de agentes de Policía, sanitarios y equipos de emergencia acudieron al lugar, mientras cientos de padres se desplazaban apresuradamente para recoger a sus hijos. Muchos estudiantes permanecieron refugiados en las aulas hasta que las fuerzas de seguridad aseguraron el edificio y organizaron la evacuación.
Conmoción tras el ataque
Una alumna de último curso, Pawarisa Maylissa, describió el miedo vivido durante el ataque. «Tenía miedo de morir y de no poder cumplir mis sueños», declaró. La estudiante aseguró que escuchó «muchísimos disparos» porque el atacante se encontraba «justo en el piso de arriba», e incluso podía oír «las balas impactando contra el suelo».
Varios testigos relataron también que los alumnos permanecieron escondidos en las aulas hasta que la Policía llamó a las puertas para evacuar el edificio de forma segura. El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, expresó su conmoción tras la tragedia. «Es un incidente terrible. Nunca debería haber ocurrido. ¿Cómo ha podido pasar esto en nuestro país?», lamentó ante los periodistas.
El suceso vuelve a poner el foco sobre el acceso a las armas de fuego en Tailandia, uno de los países del sudeste asiático con mayor número de armas en circulación. Se estima que existen alrededor de diez millones de armas de fuego en manos de civiles, aproximadamente una por cada siete habitantes. Pese a las promesas de endurecer la legislación tras anteriores masacres, los tiroteos continúan repitiéndose.
Entre los precedentes más graves figura el ataque perpetrado en 2022 por un exagente de Policía contra una guardería en el norte del país, donde murieron 36 personas, entre ellas 24 niños, en una de las peores matanzas de la historia reciente de Tailandia. Además, este mismo año otro adolescente mató al director de una escuela en el sur del país tras robar el arma reglamentaria a un policía antes del ataque.

